WORMHOLE. Cap.2

CAPITULO 2º

 

Eunice andaba a  paso aligerado detrás de su Maestro. Ambos se dirigían por los pasillos del Templo al turboascensor que los iba a dejar en la puerta de la Sala de Consejo Jedi. Había soñado que la primera vez que se presentara ante esa magna Sala sería para su ascenso a Caballera Jedi, pero nunca imaginó que fuera de esta forma tan repentina y sorpresiva. Pensó en la causa de esta súbita llamada, aunque no tenía que profundizar mucho para imaginarse que su salida encubierta de día de ayer era el motivo.

La padawan percibía que había fallado, había traicionado la confianza y la camaradería de su mentor al no informarle de su escapada. Sabía que lo había decepcionado y, lo que es peor, no había sabido apreciar su amistad. Su Maestro era sabio y fuerte, y  había volcado en ella sus conocimientos para instruirla en las distintas enseñanzas y  pruebas de entrenamiento. Estaba satisfecho porque Eunice las superaba con esfuerzo y eso le congratulaba. Pero Eunice en este momento sentía  la decepción presente en su Maestro.

Por fin las puertas del turboascensor se separaron automáticamente. Habían pasado realmente pocos segundos desde que entraron y el mecanismo se había puesto en marcha en subida vertiginosa, aunque para Eunice esos breves segundos fueron tan largos como la existencia del universo. Al empezar a caminar su visión de la realidad cambió y se imagino ser un punto de ese firmamento, de ese universo. Desde este momento ella sólo veía que estaba atravesando el horizonte de sucesos de una singularidad. Seguidamente su Maestro abrió  la puerta del Consejo y,  la padawan fue absorbida instantáneamente por un agujero negro.

Su vuelta a la realidad sobrevino al atravesar el marco de dicha puerta, que coincidió con los fríos retazos de la noche que se filtraban por la torre del Consejo Jedi, pero para Eunice el crepúsculo que descendía sobre la ciudad Galáctica le parecía una lúgubre mortaja. Ya dentro pudo divisar doce asientos de diseños diversos, dispuestos a lo largo de todo el perímetro circular de la amplia Sala. Sólo estaban físicamente ocupados cuatro de ellos, en las que se distinguía al Maestro Qui-Gon Jinn y al Maestro Yoda moviendo su bastón de gímer. También a través de holopresencias se encontraban otros tres Maestros que Eunice no pudo identificar. Sus holoimágenes titilaban continuamente e impedía identificarlos con nitidez.

Todos estaban sentados menos ella y su Maestro, que se apartó a un rincón de la sala dejando a su padawan sola en el centro del círculo y del recinto.

La Sala del Consejo Jedi se encontraba en una de las cuatro torres laterales del Templo Jedi. Era el  lugar, que por el propio diseño del edificio,  se enfocaba a la Fuerza como la gema de un sable láser enfoca su corriente de energía. La leyenda decía que las decisiones del Consejo se tomaban mediante la mutua y tranquila contemplación del fluir de la Fuerza, pero hoy este lugar para Eunice era el núcleo de conflictivas corrientes de energía que giraban  y entrechocaban a su alrededor.

Efectivamente la reunión fue referente al mitin del día anterior con el Magíster Hal. El Consejo había sido informado por un padawan que asistió a dicha convocatoria. Había ido por orden del Caballero Jedi Mace Windu en misión de supervisión y espionaje.

Toda la documentación sobre los asistentes así como lo tratado en ella la habían visionado los miembros del Consejo. Eunice fue la primera en ser requerida y, posteriormente se iría solicitando la presencia del resto de involucrados. La padawan respiró profundamente, buscando que la Fuerza la calmara y tranquilizara. El Maestro Yoda fue el único que habló, con voz imperativa y decidida no perdió el tiempo en nimiedades, reprimió el comportamiento de Eunice referente a la falta de confianza con su Maestro y con la misma Orden. El pequeño Maestro le dio a conocer la historia del origen de la ideología Potentium, que se remontaba al año 97 BrS (132 ABY) cuando Leor Hal, antecesor y padre del actual Magíster Hal, la expuso cuando aún era estudiante aventajado de la Orden Jedi. El Consejo las calificó como ideas que eran una herejía para las creencias Jedi y acabó con el exilio de su precursor.

Tras la alocución del Maestro Yoda, la sección acabó. Eunice no tomo la palabra, aunque tampoco se la hubieran dado. El Consejo fue tajante en eso y no permitía actuaciones de ese tipo a los aprendices. La Orden Jedi tiene sus preceptos y principios y no toleraba actuaciones de ese tipo. La padawan se retiró de la Sala con una ligera inclinación.

Salió junto con su Maestro. No quería ni mirarle. Iba deshonrada y el miedo la atravesó como si fuera el temible filo de un sable láser. Pero las primeras palabras de su mentor le quitaron esa preocupación.

La idea de que Eunice hubiera perdido la fe en él le preocupaba más aún que la posibilidad de haber sido avergonzada en el Consejo. El Maestro Jedi titubeó un momento antes de mirarla francamente a los ojos.

““ Siempre te he enseñado a ser honesta con tus sentimientos, pues son el camino más seguro al conocimiento, tanto de ti misma como de la Fuerza. Por tanto, yo no puedo dejar de ser igualmente honesto. Tu comportamiento ha sido imprudente e infantil. La postura del Consejo es categórica, y debemos aceptarla. Puedes estar segura de que mi preocupación no refleja en nada lo que opino de tus habilidades: achácala a las inquietudes e impaciencia de tu juventud. Estoy seguro que te portaras bien. Y ahora, vamos, debemos seguir con nuestras tareas.””


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Redan nunca llevó a Morta al Templo Jedi.  Desde este momento se convirtió de forma encubierta en su Maestra y en su compañera.

MM  ya atravesando la atmósfera del planeta Felucia visualizaba el  datapad que  había recibido de su Maestra.  Parecía que tenía que dirigirse a otro mundo. Hacía el planeta Vjun.

Llevaba dos años en ese cometido y prácticamente fueron dos años de decepciones. Se encaminaba nuevamente hacia este nuevo rumbo, pero no tenía mucha esperanza. Cualquier pista obtenida era suficiente y, según el origen de esta información, ésta era de fiar y podía ser ese mundo el final de su búsqueda.

El viaje era largo y mientras el  Amanecer Púrpura se dirigía a Vjun, MM recordaba su pasado. Habían pasado dos años desde su  relación con Redan, y cuatro desde que su tradicional y secular vida cambió.

 Morta  Marek vivía con un grupo de familias Echanis en el sistema Abrion, en el planeta Ukio.  En este planeta agrícola y, en convivencia con la raza nativa del planeta, su adolescencia trascurría de forma habitual a su cultura. Sin embargo,  un ejército de la Unidad Estelar invadió el planeta. Los únicos supervivientes fueron tomados como rehenes.

 Morta Marek con 17 años estándar fue una de ellos. Su sensibilidad a la Fuerza y el saber manejar  el sable láser fue la causa para que fuera candidata a la colocación en uno de sus brazos de un artilugio de magia Sith.  Bajo el control de un hechicero  fue adiestrada en habilidades oscuras de la Fuerza  y,  este fue el origen  para que se acrecentara a partir de ese momento su fama en la galaxia como letal asesina Sith.

Su madre murió en la masacre de Ukio, aunque su padre, humano y jedi, sobrevivió al no encontrase allí en ese momento. Y esa era su misión desde hacía dos años.  Ella presagiaba que todavía estaba vivo y se había propuesto  como único motivo de su existencia la localización de su progenitor.

La Maestra Jedi  era su enlace con el Templo y, por la información que le dio a Redan sobre su padre, sabía de su desaparición.  Redan no tuvo mucho contacto con el ascendiente de MM. Éste era un jedi, que por su cultura,  no era muy asiduo a estar muy en contacto con aquellos jedis  alejados de su entorno. Incluso solía  ausentarse frecuentemente de Coruscant, pero siempre durante cortos periodos de tiempo.  Y en los dos últimos años nadie lo había visto, hasta la misma Orden le había dado oficialmente como desaparecido;  una baja más en esta cruenta guerra.

Redan se había trasladado a Felucia para establecer contacto con MM , al haber encontrado días antes en sus dependencias un datapad de origen desconocido, en el cual se daba información de un jedi encarcelado en un planeta dominado por los Sith. El planeta situado en el sector Auril del borde exterior, era  oscuro, casi sin vida  y conocido por su lluvia ácida y la ausencia de vida vegetal. Era Vjun, uno de los mundos  históricamente dominados por los sith y que ahora habían convertido  en una fortaleza casi invulnerable.

El descubrir dicho dispositivo dentro del Templo y, en dependencias personales, hizo que Redan considerará como fiable dicha información, no obstante, ¿quién podía haberlo dejado? , y no sólo eso,  ¿conocería mi vinculación con MM? La Jedi  admitía que no era posible dicha sospecha y, suponía que era debido a que habían descubierto sus continuas indagaciones e investigaciones  sobre la desaparición de otro jedi.

La ausencia de Coruscant de la Maestra Jedi había sido muy breve. Nuevamente en el Templo, después de despedirse en Felucia de MM, Redan se encaminó hacia su estancia personal. Al entrar en ella la expresión de su rostro cambió. En el centro de su cama otro datapad de origen desconocido estaba activado, pendiente de ser accionado para revelar su secreta información.No lo dudó y lo pulsó.

Se reveló en el display un mapa estelar de la galaxia y, la situación y la ruta a utilizar más rápida para llegar a Vjun. Se indicaba además las coordenadas de una posición específica en el hemisferio norte del planeta. Tenía un anexo dicho mensaje en donde se detallaba con un holomapa dicho enclave. En él se podía visualizar la desembocadura de un río en una pequeña bahía, y cercano a ésta, el acceso a una cueva y el recorrido a seguir por un entramado laberíntico de galerías de dimensiones diversas. El final de ese circuito subterráneo desembocaba en una cavidad de grandes dimensiones de planta pentagonal. Por su forma, podía tratarse de una construcción artificial realizada dentro de dicha caverna. El datapad no tenía más información.

Redan lo desactivo y se lo guardó. Tanto detalle le sobresalto e hizo que temiera por la vida de MM. Todo indicaba que ese planeta Sith era el final de la misión de Morta. Sin pensarlo se dirigió nuevamente hacía su nave y, mientras recorrida apresuradamente los pasillos del Templo Jedi, ya no tenía dudas de que su desconocido informador no sólo conocía al detalle todos sus movimientos desde hacía tiempo, si no que también estaba al corriente de su relación con MM.

A las pocas horas el Akaiani desconectó la hipervelocidad y se pasó a velocidad sublumínica. El espacio empezó a retorcerse y las estrellas emergieron. En el frontal transparente de la aeronave se divisó un mundo ocre y oscuro, era el mundo de Vjun. Redan empezó a percibir una gran concentración de poder oscuro. Su corazón empezó a latir con más fuerza y las palmas de sus manos empezaron a sudarle. Introdujo las coordenadas de su destino en el ordenador de navegación y, la nave reaccionó activando la velocidad de crucero y dirigiéndose hacia ese punto planetario.

La Jedi respiraba profundamente, sentía el lado oscuro cada vez más intenso. La visión del planeta se expansionaba rápidamente, atravesó la exosfera del planeta y la nave vibró. El relieve del planeta empezaba a distinguirse entre la gran nubosidad existente. Empezaban a sentirse las condiciones atmosféricas del planeta y Redan redujo aún más la velocidad para tener una reentrada suave. Atravesó la ionosfera y ya se podían ver extensiones de mares y continentes. Poco a poco se divisaron los pocos bosques existentes, valles, cordilleras, desfiladeros, llanuras, colinas. Casi todo parecía baldío y estéril, y una fina lluvia ácida caía persistentemente. La oscuridad era intensa en este planeta inhóspito e imponente.

Redan, en un lugar próximo a las coordenadas programadas, divisó una posición algo escondida para aterrizar. Era un pequeño claro existente en uno de los pocos bosques de árboles espina que se divisaban. Suavemente posó la aeronave sobre la superficie del planeta, constituida por un continuo musgo verdoso. Su colorido resaltaba sobre el prolongado cielo plomizo y el cercano mar grisáceo y mate que la Maestra Jedi divisaba. Se concentró en la Fuerza y apartó de su mente el influjo del lado oscuro. Se recogió el pelo, se colocó su ligera armadura de combate y salió de la nave. Su primera percepción causó que blandiera con su mano izquierda su sable láser y lo activara inmediatamente.

 

Comentarios

Has conseguido engancharme

Has conseguido engancharme Redan ^^ Me gusta la historia y aunque haya sido un cameo, me ha encantado que saliese Quinlan-Vos ^^

Sigo esta lectura con gran

Sigo esta lectura con gran interés… Thumb Up

No obstante, se me antoja inquietante un detalle: según mis fuentes, Qui-Gon Jinn nunca tuvo un asiento en el Consejo Jedi. Thinking

Aparece como invitado al Consejo

Como ocurre en el episodio I, Qui-Gon aparece como Maestro Jedi invitado en el Consejo. Yo no digo que pertenezca a él si no que está presente.

Estracto de la novela “La Amenaza Fantasma”, escrita por Terry Brooks.

“A diferencia de otros edificios de la vasta aglomeración urbana de Coruscant, el Templo de los Jedi no estaba rodeado de otras estructuras. Una colosal pirámide coronada por múliples pináculos que se elevaban hacia el cielo desde su cima truncada, se mantenía apartado de todo el final de una gran avenida que la conectaba con la voluminosas torres de líneas mucho más agresivas en las que no había tantas probabilidades de encontrar soledad y un mediador comprensivo. El Templo albergaba a los Caballeros Jedi y sus estudiantes ,y servía a toda una orden que dedicada a la contemplación y el estudio de la Fuerza, la codificación de sus dictados y el dominio de sus disciplinas, se adiestraba incesantemente para servir al bien supremo que encarnaba.

La sala del Consejo Jedi dominaba una de las secciones centrales del complejo. El Consejo estaba reunido a puerta cerrada, ya que sus discusiones debían permanecer ocultas a los ojos y oídos de todo el universo a excepción de catorce personas. Doce de ellas – algunas humanas, algunas no humanas –formaban el Consejo, un grupo de veteranos que habían gravitado gradualmente hacia la orden desde ambos extremos de la galaxia. Los últimos dos Jedi, que habían sido invitados por el Consejo aquella tarde, eran Qui-Gon Jinn y Obi-Wan Kenobi.

Los asientos de los doce miembros del Consejo formaban un círculo y estaban encarados hacia el lugar en que Qui-Gon y Obi-Wan permanecían de pie, el primero relatando los acontecimientos de las últimas semanas y el segundo un paso detrás de él, escuchándole con gran atención . Esbeltas columnas separadas por grandes ventanales abiertos a la ciudad y la luz sostenían la cúpula de la estancia circular. La forma de la sala y la disposición de los asientos del Consejo reflejaba la creencia Jedi de que todos los seres eran iguales y estaban interrelacionados. En el mundo de los Jedi, el equilibrio de la vida dentro de la Fuerza era el camino que llevaba a la comprensión y la paz.”

 

Ah, pero ser invitados no

Ah, pero ser invitados no implica que ocupen un asiento (como así ocurre en Episodio 1), y me pareció haber entendido que ocupaba uno de los doce. Confused

por ausencias de Miembros oficiales del Consejo

Por ausencias de miembros oficiales del Consejo ocupó un asiento “por invitación” (por eso estaba sentado).

Es una historia ficticia que usa el UE de SW, pero no es canónica (permiteme esa licencia, y si te empeñas no invito a Qui-Jon al Consejo y lo quito del párrafo. Je,je,je… Es broma acepto tus apreciaciones, pero dejare la historia como ésta).

Descuida, tú con tu historia

Descuida, tú con tu historia puedes hacer lo que quieras. Thumb Up Tongue

Es que cuando hay algo que no me cuadra con el canon, algo chirría y se enciende en mi banco de datos… ¡Y si no lo digo, reviento! Joking