holocrón

Tak Seuna

Bombardeo Planetario

Sala de control coloreada final

Mos Eisley

Piloto Clon

Entrando en las catacumbas geonosianas

Carguero Corelliano YT-1300 Imperial

Cantina

Holocrón: Diario de un Jedi [Grabación 00004.01]

Al salir de la cantina, la luz de ambos soles que se ponían me dio de lleno en la cara, cegándome por unos instantes. Entornando los ojos, pude ver que al otro lado de la calle un hombre me esperaba con los brazos en jarras. “Hay algo extraño en esos brazos”, pensé. Pero también sus piernas eran extrañas. Al avanzar hacia él, pude distinguir más claramente su silueta y comprobé que, efectivamente, sus brazos y piernas no eran naturales, sino biónicas, con acabado en duracero en lugar de sintocarne. Un sable de luz colgaba del cinto, brillando al reflejar la luz de los soles.

Holocrón: Diario de un Jedi [Grabación 00004.00]

—¡La Órdiga! ¡Cuánto tiempo, Delan! —me saludó Ram.

Fue toda una sorpresa ver al muun que me dio trabajo años atrás en Mu’un V, detrás de la barra de la cantina de Chalmun, en el puerto espacial de Mos Eisley, en Tatooine. Tardé unos instantes en recordar que mencionó algo sobre buscar trabajo allí tras la invasión de aquella colonia muun.

—La galaxia es un pañuelo, ¿verdad? —contesté, alargando mi mano sobre la barra y estrechándole la suya.

—¿Qué tal te va todo? ¿Has venido solo? —preguntó extrañado, mirando en todas direcciones.